EL BAÑO CELTA DEL SOLSTICIO DE INVIERNO

Publicado 22 de diciembre de 2017 por Cosas de meiga

Las mujeres Celtas al anochecer de alguno de los días del Solsticio, cubrían sus cuerpos de hojas, ramas y flores de invierno, buscaban un remanso de algún río, o un lugar de aguas quietas y se bañaban en él.

Cuenta la leyenda que el hielo se derretía y las aguas se templaban en lugar donde ellas cumplían con ese rito.

Lentamente iban despojándose de las ramas y las flores como de un vestido indeseado, simbolizando en ese gesto el desprendimiento de todo lo malo, la renovación de su fuerza y el afianzamiento de sus poderes.

Cuando finalizaban, al salir, se envolvían en los lienzos blancos que es el color de las ceremonias druidas.

Hace años, las nuevas generaciones hemos recuperado esa tradición, pero dentro de las mismas casas, adaptándola a los nuevos tiempos.

Este es el ritual celta del baño del solsticio de invierno…

Puedes hacerlo un día cualquiera de este inicio de otoño, hasta que termine este mes, así que muchas personas lo guardan para el último día del año, el 31 de diciembre.

Necesitas una prenda vieja de la que te quieras desprender.
Una nueva que no hayas estrenado aún, de color blanco si es posible.
Pétalos de flores.
Sal gruesa.
Una vela blanca.

En los tiempos en los que el agua es un bien escaso hemos de tenerlo en cuenta, así que no hace falta llenar la bañera, basta con poner el agua suficiente que nos permita mojar, ayudándonos con las manos, todo el cuerpo.

Echa un puñado de sal y los pétalos de flores al agua.

Vístete con la prenda vieja, coloca a mano, la prenda nueva.

Prende la vela blanca, de manera que la tengas frente a los ojos cuando estés dentro del agua.

Quítate muy despacio la prenda vieja y visualiza mientras lo haces como si estuvieras desprendiéndote de una piel oscura, sucia. Con ese gesto dejas fuera todo la que ha estado agobiando tu año. Tírala con fuerza al suelo.

Métete en el agua y sigue imaginando situaciones que quieras vivir, secuencias, conversaciones, paisajes. Es bueno que antes hayas buscado ya aquellas cosas que quieres pensar.

Cuando estés relajada, sal de la bañera, sécate con una toalla, si pudiera ser mejor sin estrenar y vístete con la prenda nueva.

Hazlo muy lentamente, como si estuvieras poniendo sobre tu piel, otra piel, luminosa, suave y perfecta.

Retira las hojas de flores y vacía la bañera.

Mira como el agua se va y con ella imagina que se va todo lo malo que había en ti, todo lo que estaba cortando tus caminos y las cosas o las situaciones que frenan de tu vida.

Como hacían las mujeres Celtas. Como ellas, con la misma confianza y la misma fe.

La ilustración es de Ali Kasapoglu.

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